Este texto lo he conocido a través de la página FAADA (Fundación para la Adopción, Apadrinamiento y Defensa de los Animales), y a su vez procede de la Fundación Movimiento Antitaurino de Colombia, PACMA, Lección Antitaurina de Santiago Esteras Gil (podéis ver también el documento titulado “Falacias Taurinas”).
No dejéis de visitar las webs de estas asociaciones, nada más lejos de mi intención que quitarle visitas a las páginas de las asociaciones a favor de la defensa de los animales, que hacen un trabajo importantísimo. Pero me voy a permitir hacerme eco de unos argumentos que podemos utilizar para rebatir las ideas anacrónicas de quienes defienden el toreo, cuanta más gente lea esto mejor. Voy a poner sólo unos cuantos porque es un documento muy largo (puedes leer todos los argumentos aquí):
El toreo es cultura: Según el diccionario, cultura “resultado de cultivar los conocimientos humanos y afinarse por medio del ejercicio de las facultades intelectuales del hombre”. Es obvio que torturar a un animal por diversión no contribuye en nada a cultivar conocimientos.
Qué facultades intelectuales puede ejercitar la tortura de un animal? La evolución mental y crecimiento espiritual como seres humanos no pasa por las corridas de toros.
El toreo es arte: Si se entiende por arte la habilidad para hacer una cosa, torear puede ser un arte pero también lo puede ser levantar una pared de ladrillos, estafar, etc.
El hecho de que algunos artistas se hayan inspirado en las corridas de toros no hace de esta bárbara costumbre un arte. Otros muchos se han inspirado en la guerra, martirios de santos, etc… y esto no hace de estas actividades un arte.
El arte es creación, no destrucción.
El toreo es tradición: También eran tradición los inescrupulosos combates a muerte de gladiadores esclavos en la época romana, y también es tradición la ablación del clítoris en algunos países. Por el hecho de que algo sea tradicional, no implica que deba ser conservado ya que puede consistir en prácticas monstruosas.
Muchas tradiciones han muerto gracias a la evolución y trascendencia del hombre y las corridas de toros deben seguirlas.
Como decía Manuel Machado: “Conservadores, sí; pero de la salud, no de la sarna”.
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